Tu metabolismo no funciona con un único interruptor: adapta el uso y la producción de energía a las necesidades del organismo.
El cuerpo adapta el uso de energía a sus necesidades
Tu metabolismo es mucho más que quemar calorías.
¿Alguna vez te has preguntado de dónde obtiene tu cuerpo la energía para hacer todo lo que hace, incluso mientras duermes?
Respirar, pensar, caminar, mantener la temperatura corporal, reparar tejidos o transportar sustancias dentro de las células son actividades que necesitan energía. Y aunque no siempre seamos conscientes de ello, nuestro organismo está trabajando continuamente para obtenerla y utilizarla.
El metabolismo reúne todas las reacciones químicas que permiten transformar los nutrientes, fabricar moléculas, obtener energía y mantener los tejidos. Algunas reacciones liberan energía; otras necesitan consumirla.
Una de las formas de energía que utilizan directamente las células es el ATP.
Cinco curiosidades para entender tu metabolismo
La energía que utilizan tus células
Imagina que cada célula de tu cuerpo dispone de una pequeña moneda energética que puede utilizar cuando necesita realizar un trabajo. Esa moneda es el ATP (adenosín trifosfato).
Las células utilizan ATP para poner en marcha procesos tan diferentes como la contracción de los músculos, el transporte de sustancias a través de las membranas o la fabricación de nuevas moléculas.
El ATP no es una reserva de energía que guardemos en grandes cantidades para utilizarla después. Se produce y se consume continuamente, adaptándose a las necesidades de cada célula.
Por eso, incluso cuando estás quieta, tus células siguen necesitando producir ATP para mantener sus funciones.
No existe un único combustible para todo
Tu organismo no utiliza siempre el mismo combustible. Según el tejido, la actividad y las circunstancias, las células pueden obtener energía de carbohidratos, grasas y otros nutrientes.
Por ejemplo, durante determinadas actividades físicas aumenta la importancia de los carbohidratos como fuente de energía, mientras que en reposo y en otras situaciones las grasas también pueden contribuir de forma importante.
La disponibilidad de nutrientes, la intensidad del ejercicio, el tiempo transcurrido desde la última comida y las señales hormonales influyen en cómo se utilizan esas fuentes energéticas.
El cuerpo no funciona con un interruptor que cambia de un combustible a otro de forma absoluta: combina distintas vías metabólicas para responder a lo que necesita en cada momento.
El hígado: una reserva que ayuda a pasar las horas entre comidas
El hígado desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la glucosa en sangre.
Después de comer, puede captar parte de la glucosa y almacenarla en forma de glucógeno, una reserva que podrá utilizar más adelante… Cuando pasan varias horas sin comer, el hígado puede descomponer ese glucógeno y liberar glucosa para ayudar a mantener el suministro energético del organismo.
Pero tiene otra capacidad interesante: también puede fabricar glucosa a partir de sustancias que no son carbohidratos, mediante un proceso llamado gluconeogénesis. Así, el hígado contribuye a que determinados tejidos, como los glóbulos rojos, sigan disponiendo de glucosa cuando la alimentación no está aportándola en ese momento.
Aunque estés en reposo, tu cuerpo sigue utilizando energía para respirar, mantener la circulación, sostener la actividad cerebral y renovar tejidos.
Estar en reposo no significa que tu organismo haya dejado de trabajar… Mientras lees estas líneas, tu corazón mantiene la circulación, los pulmones permiten el intercambio de gases, el cerebro continúa activo y las células renuevan componentes y reparan estructuras.
Todas estas funciones necesitan energía, aunque no impliquen un movimiento visible. A ese gasto en reposo se le llama metabolismo basal… Por eso, el gasto energético diario no depende únicamente del ejercicio que realizamos. Una parte importante, a menudo la mayor, del gasto diario. La proporción varía por persona y edad.
Las mitocondrias: pequeñas centrales energéticas
Dentro de muchas de nuestras células encontramos unos orgánulos llamados mitocondrias. Su función más conocida es participar en la producción de ATP mediante la respiración celular.
En este proceso, la energía contenida en los nutrientes se transforma, a través de distintas reacciones, en una forma que la célula puede utilizar.
Las mitocondrias son especialmente abundantes en tejidos con grandes necesidades energéticas, como el músculo cardíaco o el músculo esquelético.
Pero su papel no termina ahí: también intervienen en otras funciones celulares, como la regulación del metabolismo y determinadas señales relacionadas con el funcionamiento y la supervivencia de las células.
Son pequeñas estructuras, pero tienen una enorme importancia para que nuestro organismo pueda responder a sus necesidades.
Comprender en profundidad
· ¿Cómo se regula el uso de la energía? ·
El metabolismo no funciona de manera aislada. Está coordinado por diferentes órganos, tejidos y señales hormonales que ayudan a ajustar la disponibilidad y el uso de los nutrientes.
Después de comer, por ejemplo, aumenta la glucosa en sangre y el páncreas libera insulina. Esta hormona facilita la captación de glucosa en determinados tejidos y favorece su almacenamiento cuando hay disponibilidad.
Entre comidas, cuando la glucosa comienza a disminuir, el glucagón contribuye a que el hígado libere glucosa a partir de sus reservas y ayude a mantener el suministro energético.
No son las únicas señales que participan en este proceso, pero nos permiten comprender algo importante…
El organismo adapta continuamente el metabolismo a las circunstancias.
Una pequeña práctica de observación
Durante unos días, observa cómo cambia tu actividad y cómo responde tu cuerpo.
- ¿Notas diferencias en tu energía después de comer o tras varias horas sin hacerlo?
- ¿Cómo te sientes después de una actividad física y durante el descanso posterior?
- ¿Recuerdas que tu organismo sigue consumiendo energía incluso en los momentos de menor actividad?
No se trata de medir ni controlar cada sensación, sino de comprender que el metabolismo es un proceso dinámico, que responde a las necesidades de tu organismo.
Una idea para llevarte contigo :
Tu metabolismo no funciona con un único interruptor ni utiliza siempre el mismo combustible. Es una red de procesos coordinados que obtiene, transforma, almacena y utiliza energía para mantener tu cuerpo en funcionamiento.
Incluso cuando descansas, tu cuerpo sigue trabajando para ti.
Comprenderlo nos ayuda a mirar la energía de otra manera: no solo como algo que gastamos, sino como algo que nuestro organismo gestiona continuamente.
Paola Tasca
Escritora, naturópata y divulgadora de salud funcional.
Te ayudo a volver a escuchar tu cuerpo