Soltar no siempre consiste en dejar algo atrás. A veces consiste en dejar de luchar contra nosotras mismas.
No todo lo que has llevado contigo tiene que acompañarte siempre.
Hay cosas que llevamos tanto tiempo con nosotras que terminamos pensando que forman parte de quienes somos.
Expectativas que nos impusimos, responsabilidades que asumimos, preocupaciones que se repiten, formas de actuar que aprendimos para adaptarnos a los demás… A veces, incluso seguimos intentando cumplir objetivos que ya no tienen sentido para la persona en la que nos hemos convertido.
Y llega un momento en el que necesitamos detenernos y preguntarnos:
¿esto todavía me hace bien?, ¿quiero seguir sosteniéndolo?
Aprender a soltar no significa olvidar lo vivido, negar lo que sentimos o abandonar aquello que nos importa. Significa reconocer que no todo tiene que permanecer igual y que podemos cambiar nuestra manera de relacionarnos con determinadas situaciones.
Nuestro cerebro está diseñado para buscar seguridad y anticipar lo que puede ocurrir. Por eso, la incertidumbre puede resultar incómoda, incluso cuando sabemos que un cambio podría beneficiarnos.
También nos acostumbramos a determinados pensamientos y comportamientos. Aunque nos generen malestar, lo conocido puede parecernos más seguro que lo desconocido.
A esto se suma nuestra necesidad de control. Intentamos prever, resolver y mantener bajo control situaciones que no siempre dependen de nosotras. Esa lucha constante puede consumir mucha energía mental y emocional.
Pero hay una diferencia importante entre responsabilizarnos de aquello que sí podemos cambiar y cargar con todo lo que ocurre a nuestro alrededor.
Soltar también puede ser aceptar nuestros límites.
A veces, soltar significa dejar de luchar contra algo que no podemos modificar. Otras veces significa poner un límite, pedir ayuda, cambiar una expectativa o permitirnos descansar.
No siempre es un proceso rápido. Hay experiencias que necesitan tiempo, emociones que necesitan espacio y decisiones que requieren varios intentos.
No tienes que forzarte a dejar atrás algo para lo que todavía no estás preparada. Puedes empezar simplemente por reconocer qué peso estás llevando.
Una práctica para este mes · ¿Qué puedo dejar de sostener?
Busca un momento tranquilo y escribe sin juzgarte:
- ¿Qué preocupación ocupa demasiado espacio en mi mente?
- ¿Qué expectativa estoy intentando cumplir, aunque ya no encaje conmigo?
- ¿Qué responsabilidad estoy asumiendo que quizá no me corresponde?
- ¿Qué situación necesito aceptar, aunque no pueda cambiarla?
- ¿Qué pequeño paso podría ayudarme a sentirme más ligera?
Después, divide una hoja en dos partes:
- Lo que está en mis manos: decisiones, límites, hábitos, respuestas y acciones que puedo elegir.
- Lo que no está en mis manos: las decisiones de otras personas, el pasado, determinados acontecimientos o resultados que no dependen únicamente de mí.
No se trata de desentenderte de la vida, sino de aprender a dirigir tu energía hacia aquello en lo que realmente puedes intervenir.
Cómo integrar esta práctica a tu día a día:
Durante este mes, observa cuándo estás intentando controlarlo todo, cuándo dices que sí por compromiso o cuándo te exiges más de lo que necesitas.
Antes de responder o actuar, prueba a hacerte una pregunta:
¿Estoy eligiendo esto porque realmente quiero o porque siento que debo hacerlo?
A veces, un pequeño cambio en nuestra respuesta puede abrir un espacio enorme de bienestar.
Un momento para reflexionar
A veces seguimos sosteniendo cosas por costumbre, por miedo al cambio o porque creemos que no podemos hacerlo de otra manera. Pero reconocer que algo ya no encaja también es una forma de avanzar.
Antes de continuar, regálate unos minutos para mirar hacia dentro:
- ¿Qué estoy sosteniendo en mi vida que me está restando más energía de la que me aporta?
- ¿Hay alguna expectativa que sigo intentando cumplir por miedo a decepcionar a alguien?
- ¿Qué situación necesito aceptar, aunque no pueda cambiarla?
- ¿Qué me cuesta soltar y qué creo que ocurriría si dejara de aferrarme a ello?
- ¿Qué pequeño espacio podría abrir en mi vida si dejara de cargar con algo que ya no me corresponde?
PARA RECORDAR: No tienes que resolverlo todo hoy. A veces, el primer paso para soltar es reconocer que algo pesa.
Paola Tasca
Escritora, naturópata y divulgadora de salud funcional.
Te ayudo a volver a escuchar tu cuerpo